La escasez de agua constituye uno de los principales desafíos del siglo XXI al que se están enfrentando ya numerosas sociedades de todo el mundo. A lo largo del último siglo, el uso y consumo de agua creció a un ritmo dos veces superior al de la tasa de crecimiento de la población y, aunque no se puede hablar de escasez hídrica a nivel global, va en aumento el número de regiones con niveles crónicos de carencia de agua. La escasez de agua es un fenómeno no solo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a los 7.000 millones de personas que lo habitamos, pero ésta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible.
En México, la distribución geográfica del agua no coincide con la distribución geográfica de la población. El volumen de agua renovable promedio en el país per cápita es de 4,028 metros cúbicos por habitante por año. Sin embargo, existen diferencias sustanciales entre el Sureste y el Norte del territorio; se observan áreas con gran escasez de agua y regiones con frecuentes eventos hidrometeorológicos que significan costosas inundaciones y afectación de asentamientos humanos e infraestructura.
disponibilidad
Fuente: SEMARNAT. ¿Y el medio ambiente? Problemas en México y el mundo. México, SEMARNAT.
La industria alimentaria, desde las plantas embotelladores donde el agua es insumo y materia prima hasta la agroindustria donde el agua sirve para irrigar y procesar los vegetales y frutas producidos, reconoce cada vez más el riesgo que representa la escasez de agua y por ello toma acciones concretas en el cuidado de este recurso natural.
El primer paso para reducir la cantidad de agua utilizada para elaborar sus productos es medir, recordemos que no se puede controlar lo que no se mide, la mejor tecnología del mercado para la medición de flujo de agua es el principio electromagnético (EMF), el principio de medición se basa en la ley de inducción de Faraday y es prácticamente independiente de la presión, densidad, temperatura y viscosidad del fluido.
Una regla empírica válida para medidores de caudal electromagnéticos es: todo lo que puede bombearse también puede medirse, un detalle técnico importante en este principio de medición. Idealmente indicado para medición y monitorización en continuo del caudal, llenado y dosificación, así como aplicaciones de Custody Transfer (facturación). Permítanos presentarle a continuación nuestro nuevo modelo de equipos electromagnéticos Promag W 400.
Promag W: larga duración y resistencia.
^68A37E15B23A4D9E4FCB2DC494DD5CBF580ACD4D06D7D745D6^pimgpsh_fullsize_distr
Ya esté instalado bajo tierra, sumergido, en ambiente salino o con condiciones de humedad y temperatura altamente fluctuantes, el Promag W garantiza fiabilidad a largo plazo sin medidas de protección adicionales:
Sensor:
· Protección certificada contra corrosión (EN ISO 12944).
· Junta múltiple con cabezal conector de policarbonato resistente a la corrosión.
· Sensor completamente soldado, estanco al agua (IP68 / contenedor de tipo 6P).
· Certificado para uso en agua potable.
· Para Custody Transfer (facturación).
· Revestimientos: goma dura (0 a +80 °C), poliuretano (–20 a +50 °C).
· DN 25 a DN 2000 / 1 a 78 pulgadas.
Transmisor:
· Caja resistente a la corrosión.
· Visualizador retroiluminado de cuatro líneas con control táctil.
· Alto rendimiento de la instalación por almacenamiento automático de datos (HistoROM).
· Ahorro en tiempo por configuración mediante servidor Web integrado.
· Heartbeat Technology™ para monitorización y verificación.