Las torres de refrigeración o enfriamiento son estructuras diseñadas para disminuir la temperatura del agua y otros medios. El uso principal de las grandes torres de refrigeración industriales es el de rebajar la temperatura del agua de refrigeración utilizada en plantas.

En la industria de alimentos y bebidas es uno de los sistemas de gran importancia , por lo que es necesario que este opere correctamente y garantizar su funcionalidad así como de su eficiencia de operación, debido a que circuitos de refrigeración están sujetos a inconvenientes debido al ensuciamiento de la superficie de intercambio térmico y de las tuberías en general.

Los organismos presentes en las aguas de los circuitos (tanto agua de mar como agua dulce) se adaptan a nuevos hábitats adhiriéndose o depositándose sobre las paredes interiores de las tuberías y de los intercambiadores de calor. El desarrollo de estos organismos en el interior de los circuitos crea el denominado “fouling” (ensuciamiento) de los mismos circuitos. En general se habla de un “macro fouling” en el caso del desarrollo de crustáceos, moluscos y amebas, y de “micro fouling” en el caso del desarrollo de algas y bacterias.

El desarrollo del “fouling” en los circuitos depende de distintos factores:

  • La calidad del agua utilizada para el enfriamiento.
  • La temperatura que alcanza el agua en el interior del circuito.
  • La disponibilidad de nutrientes.
  • El material de las superficies internas.

La presencia del “fouling” provoca:

  • Un aumento de las pérdidas de carga debidas a la rugosidad de las superficies recubiertas de sedimentos.
  • Mayor velocidad del agua debida a la obstrucción de las tuberías.
  • Un aumento de los costes de mantenimiento por operaciones de limpieza o de sustitución de los tubos y de los bajos de los depósitos deteriorados por la corrosión y sobrecalentamiento debido al menor intercambio térmico durante su funcionamiento.
  • Un aumento de los costes de producción por la incapacidad de mantener el intercambio térmico y consecuentemente el grado de vacío o las temperaturas necesarias durante las fases de proceso.

Por ello es necesario contar con un sistema de dosificación de Hipoclorito de Sodio (Cloro liquido) pero aun siendo eficaces en el control del “fouling”, cuando se utilizan en aguas con contenido elevado de sustancias orgánicas, generan compuestos organoalogenados (en particular trialometanos) y cloraminas, que son productos muy perjudiciales para el medio ambiente.

En estos casos es necesario dosificar algún producto reductor para eliminar el cloro residual ahí la importancia de medir el cloro libre.

En ECN conocemos la solución para la correcta para controlar este parámetro y evitar problemas en planta y ambientales, para mantener un nivel mínimo constante de 2 ppm. de cloro libre residual, estando el pH entre 7 y 8. Mediante el monitoreo con instrumentación Endress+Hauser  y la dosificación adecuada con bombas LEWA